Persépolis
Persépolis — dave73rd
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Persépolis (del griego Περσέπολις, Persépolis, literalmente «la ciudad persa»), en antiguo persa: Pars, en persa moderno: تخت جمشید, Tajt-e Yamshid «el trono de Yamshid», fue la capital del Imperio Persa durante la época aqueménida. Se encuentra a unos 70 km de la ciudad de Shiraz, provincia de Fars, Irán, cerca del lugar en que el río Pulwar desemboca en el Kur (Kyrus) ().

Su construcción, comenzada por Darío I, continuó a lo largo de más de dos siglos, hasta la conquista del Imperio Persa por Alejandro Magno.

Las ruinas de Persépolis fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1979.

Historia

Historia presunta de las construcciones .
Primer periodo: Darío I (518 a 490 a. C.)
  • Terraza
  • Apadana (palacio, escalera Este)
  • Tesoro
Segundo periodo: Darío I - Jerjes I (490 a 480 a. C.)
  • Tachara
  • Escalera de Persépolis
  • Puerta de todas las naciones
  • Apadana (escalera Norte)
Tercer periodo: Jerjes I (480 a 470 a. C.)
  • Hadish
  • Harén
  • Tripylon
  • Palacio D
Cuarto periodo: Artajerjes I
  • Palacio de las 100 columnas
  • Palacio de Artajerjes I
  • Guarnición
Quinto periodo
  • Tumba de Artajerjes II
  • Palacio de Artajerjes III
  • Sala de las 32 columnas
  • Tumba de Artajerjes III
  • Vía de las procesiones
  • Puerta inacabada
  • Tumba inacabada
Desconocido
  • Construcciones del Sur

La primera capital del Imperio Persa aqueménida fue Pasargada, pero hacia 512 a. C. el rey Darío I el Grande emprendió la construcción de este masivo complejo palaciego, ampliado posteriormente por su hijo Jerjes I y su nieto Artajerjes I. Mientras las capitales administrativas de los reyes aqueménidas fueron Susa, Ecbatana y Babilonia, la ciudadela de Persépolis mantuvo la función de capital ceremonial, donde se celebraban las fiestas de Año Nuevo. Construida en una región remota y montañosa, Persépolis era una residencia real poco conveniente, y era visitada principalmente en primavera.

En 330 a. C., Alejandro Magno, en su campaña de Oriente, ocupó y saqueó Persépolis, incendiando el Palacio de Jerjes, para simbolizar quizá el fin de la guerra panhelénica de revancha contra los persas.

En 316 a. C., Persépolis era todavía la capital de Persis, una provincia del nuevo Imperio Macedónico. La ciudad decayó gradualmente durante el periodo seléucida y las épocas posteriores. En el siglo III, la cercana ciudad de Istakhr se convirtió en centro del Imperio Sasánida.

Construcción

Tras haber continuado la obra de Ciro II en Pasargada y paralelamente a los importantes trabajos de construcción emprendidos en Susa, Darío I decidió establecer una nueva capital; esta decisión es generalmente interpretada como una voluntad de distinguirse de la rama principal de los aqueménidas, a la que Pasargada está fuertemente ligada.

Eligió para eso una ciudad que ha sido identificada con Uvādaicaya (Mattezsi en babilonio). Esta ciudad debía tener ya cierta importancia política puesto que Darío hizo ejecutar a Vahyazdāta, su principal opositor persa, en 521 a. C. Por otro lado, se atestigua la presencia de palacios y de puertas monumentales que se remontan a Ciro y Cambises II, así como una tumba inacabada probablemente destinada a Cambises. Las tablillas babilonias muestran que se trataba de un centro urbano desarrollado, activo y poblado, que tenía relaciones comerciales con Babilonia, y era capaz de asegurar los medios logísticos y alimenticios para una obra de esta magnitud. Pierre Briant, historiador de la Persia aqueménida, apunta que la puesta en práctica, cronológicamente cercana, de obras importantes en Susa y Persépolis supuso la movilización de medios considerables. De hecho, estas construcciones entran en el marco de un plan global de reajuste de las residencias reales con vistas a enseñar a todos que "el advenimiento del nuevo rey marca una refundación del imperio".

Darío eligió como emplazamiento para su nueva construcción la parte baja de la formación rocosa del Kuh-e Rahmat, que se convirtió así en el símbolo de la dinastía aqueménida. Hizo erigir la terraza, los palacios (Apadana, Tachara), las salas del Tesoro, así como las murallas. Es difícil datar con precisión la construcción de cada monumento. La única indicación irrefutable es suministrada por las tablillas encontradas en el sitio que atestiguan la existencia de actividad constructiva al menos desde 509 a. C., cuando se produjo la construcción de las fortificaciones.

Se puede atribuir, en cambio, la mayoría de las construcciones a los períodos correspondientes a los reinados de los soberanos posteriores.
Las construcciones de Darío fueron luego acabadas y completadas por sus sucesores: su hijo Jerjes I añadió al complejo la Puerta de todas las Naciones, el Hadish, o incluso el Tripylon, y bajo Artajerjes I en 460 a. C., 1149 artesanos se encontraban presentes en las obras. El sitio permaneció en construcción hasta, por lo menos, 424 a. C., y quizás hasta la caída del Imperio Persa: una puerta quedó inacabada, así como un palacio atribuido a Artajerjes III.

Al contrario de otras construcciones monumentales antiguas, griegas o romanas, la construcción de Persépolis no se llevó a cabo con mano de obra esclava, sino que trabajaron en ella obreros provenientes de todos los países del imperio: Babilonia, Caria, Jonia, o Egipto.

Destrucción

]] Protegida por su ubicación en el corazón del Imperio Aqueménida, Persépolis no contaba con defensas sólidas. Además, la posición al pie del Kuh-e Ramât representa un punto flaco a causa del débil desnivel al este, entre la terraza y el suelo. Este lado estaba protegido por una muralla y por torres,.

La información acerca de la conquista y destrucción de Persépolis por Alejandro Magno procede principalmente de los textos de historiadores antiguos, especialmente Plutarco, Diodoro Sículo, y Quinto Curcio Rufo.

Ciertos elementos arqueológicos corroboran sus juicios, pero su versión de la destrucción de la ciudad es discutida: Duruy la pone en duda pues «vemos que poco tiempo después de la muerte del conquistador, el sátrapa Paucestes sacrifica allí a las almas de Filipo y de Alejandro».

Según Plutarco, Diodoro Sículo y Quinto Curcio Rufo, la caída de Persépolis fue seguida de la matanza de sus habitantes y del saqueo de sus riquezas. Tiridatas, guardia del tesoro, hizo llevar ante Alejandro, cuyo ejército se acercaba, una carta de rendición en la que le ofrecía entrar a Persépolis como vencedor. De este modo, Alejandro podría hacerce rápidamente con las riquezas de la ciudad. Los textos, sin embargo, no mencionan su respuesta. Diodoro y Quinto Curcio Rufo se refieren, así mismo, al encuentro del ejército macedónico con un grupo de 4.000 prisioneros griegos mutilados, o que habían sufrido malos tratos por parte de los persas, en camino hacia Persépolis. de Londres)]] Tras haber tomado la ciudad en 331 a. C., Alejandro dejó una parte de su ejército y continuó su marcha. No regresó a Persépolis hasta algún tiempo después. Al final de un día de borrachera en honor de la victoria, Persépolis fue incendiada por orden del conquistador en mayo de 330 a. C. Las razones que motivaron esta destrucción son controvertidas. Plutarco y Diodoro relatan que un Alejandro borracho de vino habría lanzado la primera antorcha sobre el palacio de Jerjes a instigación de Tais, más tarde esposa de Ptolomeo, quien lanzó la segunda. Tais habría exhortado a Alejandro y sus compañeros de armas a vengar así el saqueo de Atenas por Jerjes I. Esta hipótesis podría ser corroborada por la intensidad de las destrucciones del Tripylon y del Hadish, que muestra que estos edificios construidos por Jerjes sufrieron el incendio más que otros. Algunos autores afirman que el encuentro de los prisioneros mutilados, que provocaron la cólera y la tristeza del soberano, constituyó un motivo suplementario de represalias.

En realidad, los historiadores suelen sostener hoy en día que la razón de la destrucción de Persépolis fue aparentemente de orden político, reflejándose una decisión meditada por parte de Alejandro. Cuando el vencedor había ordenado salvar las ciudades tomadas y especialmente Babilonia, no ahorrando ningún gesto para reconciliarse con la población persa, hizo en Persépolis un gesto de alto alcance simbólico dictado por el contexto persa: el corazón ideológico del poder aqueménida se hallaba siempre en las capitales persas. Habiendo hecho la población un acto de sumisión forzada o voluntaria, permanecía sin embargo todavía vinculada ideológicamente a Darío III, el soberano legítimo, y estaba en malos términos con los conquistadores. La decisión fue pues incendiar el santuario dinástico persa para hacer patente a la población el cambio de poder. Duruy dice así que «Alejandro quiso anunciar a todo el Oriente, mediante esta destrucción del santuario nacional, el fin del dominio persa».

Los escritos antiguos mencionan el arrepentimiento expresado más tarde por un Alejandro apenado por su comportamiento. Para Briant, este arrepentimiento implica, de hecho, que Alejandro reconocía su fracaso político.

La destrucción de Persépolis marca el fin del símbolo del poder aqueménida. El primer Imperio Persa desapareció completamente con la muerte de Darío III, último emperador de su dinastía. La helenización comenzó con los seléucidas. Persépolis continuó, sin embargo, siendo utilizada por las dinastías persas sucesivas. Al pie de la terraza se encuentra un templo, quizás construido por los aqueménidas, y reutilizado por los seléucidas, luego por los fratadaras.

La ciudad baja fue abandonada progresivamente en beneficio de su vecina Istakhr en la época parta. Los graffitis atribuibles a los últimos reyes de Persia bajo los partos o al principio de la época sasánida muestran que el sitio había quedado, sin embargo, ligado a la monarquía persa, al menos simbólicamente. Por otra parte, una inscripción en pahlevi relata que un hijo de Ormuz I u Ormuz II dio un banquete y procedió a ofrecer un servicio de culto en Persépolis, que pudo seguir como lugar de culto varios siglos después del incendio de 330 a. C. Persépolis sirvió igualmente de referencia arquitectónica para ciertos elementos de las construcciones sasánidas como el palacio de Firuzabad.

Primeras visitas a las ruinas: la época de los viajeros

(1711)]] Las ruinas son conocidas por los sasánidas bajo el nombre persa medio de st stwny («las cien columnas»), y desde el siglo XIII bajo el de Chehel minār («las cuarenta columnas»). El nombre actual de Takht-e Jamshid parece provenir de una interpretación de los relieves que los relaciona con las hazañas del héroe mítico Jamshid. El sitio fue objeto de numerosas visitas por los occidentales del siglo XIV al siglo XVIII. Las simples observaciones anecdóticas de los comienzos fueron sustituidas progresivamente por trabajos cada vez más descriptivos:,,,

  • De paso hacia Catai en 1318, un monje viajero, de nombre Odorico, pasó por Chehel minār sin retrasarse en las ruinas. Es el primer europeo en mencionar el sitio. Le siguió, en 1474, un viajero veneciano: Josaphat Barbaro.
  • El misionero portugués Antonio de Gouvea visitó el sitio en 1602. Observó las inscripciones cuneiformes y las representaciones de «animales con cabezas humanas».

(1840)]]

  • El embajador de España ante Abás el Grande, García de Silva Figueroa, describió por extenso el sitio arqueológico en una carta al marqués de Bedmar en 1619. Apoyándose en textos griegos, encontró claramente la relación entre Persépolis y Chehel Minār.
  • De 1615 a 1626, el romano Pietro Della Valle visitó numeroso países de Oriente. Trajo de Persépolis copias de inscripciones cuneiformes que servirían más tarde para descifrar la escritura.
  • Le siguieron los ingleses Dodmore Cotton y Thomas Herbert de 1628 a 1629, cuyo viaje tuvo por objeto estudiar y descifrar las escrituras orientales.
  • De 1664 a 1667, Persépolis fue visitada por los franceses Jean Thévenot y Jean Chardin. Thévenot anotó sin razón en su obra «Voyage au Levant», que estas ruinas eran demasiado pequeñas para ser la morada de los reyes de la antigua Persia. Chardin atribuyó claramente el sitio a Persépolis. Se agregan los servicios del dibujante Guillaume-Joseph Grelot, que describe la ciudad real en una obra cuya calidad es alabada por Rousseau.
  • En 1694, el italiano Giovanni Francesco Gemelli-Carreri anotó las dimensiones de todas las ruinas a las que llega, y estudió las inscripciones.
  • En 1704, el holandés Cornelis de Bruijn observó y dibujó las ruinas. Publicó sus trabajos en 1711: Reizen over Moskovie, door Persie en Indie, después en 1718 en francés: "Voyages de Corneille le Brun par la Moscovie, en Perse, et aux Indes Orientales".

Misiones arqueológicas: la época de los científicos

)]]

Los siglos XIX y XX vieron multiplicarse las misiones científicas a Persépolis:,,,,,

  • En 1840 y 1841, E. Flandin y P. Coste visitaron varias ruinas de Persia, entre ellas, Persépolis. Establecieron una relación topográfica y descriptiva.
  • Las primeras y verdaderas excavaciones arqueológicas fueron realizadas en 1878. Motamed-Od Dowleh Farhad Mirza, gobernador de Fars, dirigió los trabajos que sacaron a la luz una parte del Palacio de las cien columnas.
  • Poco después, Charles Chipiez y Georges Perrot realizaron una exploración muy importante del sitio. Gracias a un estudio arquitectónico de las ruinas y de los restos excavados, Chipiez dibujó sorprendentes reconstrucciones de los palacios y monumentos tal y como, según su opinión, debieron de ser en la época aqueménida.
  • F. Stolze exploró los sitios arqueológicos de Fars y publicó el resultado en 1882.
  • Jane y Marcel Dieulafoy realizaron dos misiones arqueológicas en Persia (1881-82 y 1884-86. Exploraron Persépolis, de la que regresaron por primera vez con documentos fotográficos. Realizaron reconstrucciones y trajeron numerosas piezas arqueológicas.
  • De 1931 a 1939, fueron realizadas excavaciones por Ernst Herzfeld, y luego por E.F. Schmidt, comisionadas por el Oriental Institute de la Universidad de Chicago.
  • Durante los años 1940, el francés A. Godard, y luego el iraní A. Sami, prosiguieron las excavaciones por cuenta del Iranian Archeological Servicio (IAS).
  • Luego, el IAS, bajo la dirección de A. Tajvidi, dirigió los trabajos de excavación y de restauración parcial en cooperación con los italianos G. y AB. Tilia, del Istituto Italiano per il Medio ed Estremo Oriente. Estas excavaciones han revelado la existencia probable de otros dos palacios atribuidos a Artajerjes I y Artajerjes III, que han desaparecido.

No han sido aún excavadas todas las estructuras de Persépolis. Quedan dos montículos al este del Hadish y del Tachara cuyos orígenes son aún desconocidos.

Historia reciente

En 1971 tuvieron lugar durante tres días en Persépolis ceremonias fastuosas con motivo de la celebración de los 2.500 años de la monarquía. El Sah Mohammad Reza Pahlevi invitó a numerosas personalidades internacionales. El fasto de las ceremonias, que movilizaron más de 200 servidores venidos de Francia para los banquetes, suscitó polémica en la prensa y contribuyó a empañar la imagen del Sah. El monto de los gastos fue evaluado en más de 22 millones de dólares US, y la financiación fue realizada en detrimento de otros proyectos urbanísticos o sociales. Además, las fiestas fueron acompañadas de la represión de los opositores al Sah.

Después de la revolución iraní y con el fin de erradicar una fuerte referencia cultural al período pre-islámico y a la monarquía, el ayatolá Sadeq Khalkhali intentó con sus partidarios arrasar Persépolis por medio de bulldozers. La intervención de Nosratollah Amini, gobernador de la provincia de Fars, y la movilización de los habitantes de Shiraz, interponiéndose delante de los artefactos, permitieron salvar el sitio de la destrucción.

Persépolis es un medio frágil cuya preservación puede estar comprometida por la actividad humana. Se ha planteado la nocividad de cirtos componentes químicos de polución agrícola. Un programa de protección del sitio ha comenzado recientemente, con miras a limitar las degradaciones ligadas a la erosión y al paso de visitantes: han sido puestas unas cubiertas para proteger ciertos elementos, como la escalera este de la Apadana, y está previsto recubrir el suelo de los lugares de paso. La construcción de una barrera próxima a Pasargada ha motivado una polémica entre el ministerio iraní de arqueología y el ministerio de cultura y del patrimonio. La subida de las aguas podría dañar numerosos sitios arqueológico de la región. Además, la construcción de una línea ferroviaria cuyo trazado podría pasar por las proximidades de Persépolis y Naqsh-e Rostam hace temer daños. Así mismo, Persépolis es regularmente víctima de robos relacionados con el tráfico de antigüedades,. Está prevista una ampliación del museo, aún no definida con exactitud: la clasificación del sitio como patrimonio mundial prohíbe cualquier modificación.

El arte persepolitano

Arquitectura

Los persas no poseían un bagaje arquitectónico propio: se trataba de un pueblo seminómada de pastores y jinetes. Ahora bien, desde su fundación por Ciro II, el imperio persa se dota de construcciones monumentales. Al principio, inspiradas en los pueblos conquistados, los arquitectos aqueménidas integran estas influencias y proponen rápidamente un arte original. Si en Pasargada, el plan general muestra aún influencias nómadas con sus edificios estirados, dispersos en un inmenso parque, cincuenta años más tarde el de Persépolis es prueba de racionalización y de equilibrio: el plano cuadrado es sistematizado, las columnas son estrictamente colocadas (6x6 en la Apadana, 10x10 en el palacio de las Cien Columnas...), y comprende la mayor parte de las pequeñas salas del Harén y los anexos de los palacios. Las transiciones de los pórticos a los lados son unidas por torres angulares en la Apadana. Las dos grandes puertas y los diferentes pasos distribuyen la circulación hacia los edificios principales.

Estas realizaciones son creaciones originales, cuyo estilo resulta de la combinación de elementos resultantes de civilizaciones sometidas. No se trata de una hibridación, sino más bien de una fusión de estilos que crean uno nuevo. Resultante del saber hacer de los arquitectos y obreros de todo el imperio, la arquitectura persa es utilitaria, ritual, y emblemática. Persépolis muestra así numerosos elementos que atestiguan estas fuentes múltiples.

De hecho, con la inclusión de Jonia en las satrapías del imperio, la arquitectura persa aqueménida está marcada por una fuerte influencia griega jónica, particularmente visible en las salas hipóstilas y los pórticos de los palacios de Persépolis. El auge del estilo jónico en Grecia es quebrado de golpe después de la invasión persa, pero se expresa de manera brillante en Persia, por medio de monumentos grandiosos. Arquitectos lidios y jonios son contratados en las obras de Pasargada, más tarde en las de Persépolis, y Susa. Ellos realizan los principales elementos, y se encuentran así graffitis en griego en las canteras próximas a Persépolis, que mencionan los nombres de los jefes canteros. Juegan un papel principal en la eclosión del estilo persa. La participación de griegos en la erección de columnas y en el ornamento de palacios en Persia están mencionados en la inscripción de Susa (DSf), así como por Plinio el Viejo,. Las columnas de Persépolis son efectivamente de estilo jónico, con un fuste acanalado y delgado: el diámetro es inferior a la décima parte de la altura, ninguna columna de Persépolis es más ancha de 1,9 m. Algunos capiteles llevan grifos inspirados en los grifos de bronce arcaicos griegos.

Entre los elementos de estilo faraónico egipcio fácilmente reconocibles, se pueden citar los sostenes de las cornisas que sobresalen en las puertas, así como el nacimiento de los capiteles. Algunos atribuyen también a los egipcios el aporte del pórtico.

La influencia de Mesopotamia está muy presente, en particular en la fórmula palatina asociada a dos palacios, uno para la audiencia pública y otro para la audiencia privada. Esta influencia es también visible en los motivos de palmetas o de rosetones florales que decoran relieves y palacio, o en los merlones dentados que recuerdan la forma de los zigurats, y que adornan las escaleras de los palacios. Los relieves esmaltados y policromos son de inspiración babilonia. Los ortostatos adornados con bajorrelieves de la Apadana, los hombres-toros alados de las puertas son de estilo asirio.

Presente en el Medio oriente antes de los persas, el principio de los espacios internos creados para los soportes y techos de madera, la sala hipóstila llega a ser el elemento central del palacio. El aporte de técnicas griegas permite a la arquitectura persa llevar a buen término diferentes construcciones donde el espacio tiene funciones diferentes: el despeje de vastos espacios por medio de altas y finas columnas constituye una revolución arquitectónica propia de Persia. Las salas hipóstilas están destinadas a las multitudes y no sólo a los sacerdotes como en Grecia o en Egipto.

La mayoría de las columnas eran de madera, y reposaban eventualmente sobre una base de piedra; todas han desaparecido. Sólo cuando la altura era demasiado importante era utilizada la piedra: en la Apadana, en la Puerta de las Naciones. Las columnas de piedra que han subsistido son muy heterogéneas y muestran una influencia de las diferentes civilizaciones del imperio, lo que no es quizás inocente: la base campaniforme es una creación aqueménida, pero sin duda de inspiración hitita; el fuste acanalado es jonio; el capitel, de una altura desmedida que puede ir hasta un tercio de la columna, comienza por un capitel de estilo egipcio seguido de un pilar cuadrado de doble voluta, una creación iraní inspirada en motivos asirios; el conjunto es coronado con una imposta teriomorfa, otro motivo importado, de Mesopotamia, pero su función de sostén de vigas es inédita. Se puede ver allí un resumen de la diversidad del imperio.

Como todos los palacios aqueménidas, los de Persépolis tenían sistemáticamente los muros de adobe, lo que puede parecer sorprendente en una región donde la piedra de construcción está disponible en cantidad. Es, de hecho, una característica común a todos los pueblos de Oriente, que han reservado los muros de piedra a los templos y a las murallas. Ningún muro de Persépolis ha sobrevivido pues, los elementos aún en pie son los marcos de las puertas y las columnas de piedra.

Aunque su construcción se haya extendido durante dos siglos, Persépolis muestra una notable unidad de estilo que caracteriza al arte aqueménida: iniciado en Pasargada, acabado bajo Darío en Persépolis, no se notan evoluciones notables tanto en la arquitectura como en las decoraciones o en las técnicas. Sólo las últimas tumbas reales han perdido la distinción respecto a las de Naqsh-e Rostam, sin duda por falta de sitio, pero sus bajorrelieves son estrictamente idénticos al de Darío.

Escultura

La forma más conocida y más extendida de la escultura aqueménida es el bajorrelieve, expresándose particularmente en Persépolis. Decoran sistemáticamente las escaleras, los lados de las plataformas de los palacios y el interior de los vanos. Se supone igualmente que eran utilizados en la decoración de las salas hipóstilas. Se pueden ver las inspiraciones egipcias y asirias, incluso griega por la fineza de la ejecución. Se encuentra la mayoría de los estereotipos de las representaciones orientales antiguas: todos los personajes son representados de perfil. Si la perspectiva está presente de vez en cuando, los diferentes planos son reflejados generalmente uno bajo otro. Las proporciones entre los personajes, los animales y los árboles no son respetados. Además, el principio de isocefalia es aplicado estrictamente, incluso en diferentes peldaños de las escaleras. Los temas representados se componen de los desfiles de representantes de los pueblos del imperio, de nobles persas, de guardias, de escenas de audiencia, de representaciones reales y de figuras de combates que oponen un héroe real a animales reales o imaginarios. Estos bajorrelieves son notables por su calidad de ejecución, cada detalle es reflejado con una gran fineza.

Se conoce muy poco de las esculturas aqueménidas de bulto redondo, la de Darío, encontrada en Susa, es la más conocida, pero no se trata sin embargo de un ejemplo único. Heródoto y Plutarco hacen referencia, respetivamente, a una estatua de oro de Artistona (esposa real de Darío I) y a una gran estatua de Jerjes I en Persépolis.

Sin embargo, numerosos elementos de la decoración pueden ser considerados como altorrelieves. Es utilizado, sobre todo, para representaciones de animales reales o mitológicos, a menudo incluso como elementos arquitectónicos en las puertas y los capiteles. Son esencialmente toros, que son representados como guardianes de las puertas, así como en el pórtico de la sala de las Cien Columnas. Los capiteles de las columnas acaban en impostas de prótomes de animales: toros, león, grifos... Los animales están muy estilizados, sin ninguna variación. Algunas estatuas en altorrelieve han sido encontradas, como la que representa un perro, que decoraba una torre angular de la Apadana.

Pintura

La utilización de colores ha sido desestimada, a menudo, debido a las numerosas alteraciones que sufren los pigmentos durante el tiempo. Intemperie, fragilidad de las capas, o perecibilidad de los pigmentos orgánicos, son las razones principales. Otras degradaciones pueden sobrevenir debido a manipulaciones, tratamientos de conservación, y de renovación de las obras. Limpiezas, aplicaciones de barniz, capas protectoras, incluso retoques coloreados han sido la causa de la aparición de falsos tintes, o de degradación de objetos. Estas manipulaciones, como la evidencia de componentes artificiales de pinturas modernas sobre ciertas obras empujan a los científicos a examinar con prudencia y minucia todo descubrimiento de rastros coloreados en las esculturas y objetos aqueménidas.

La evidencia de múltiples colores en numerosas obras en la mayoría de los palacios y edificios persepolitanos atestiguan la riqueza y la omnipresencia de pinturas policromas en Persépolis. No se trata sólo de pruebas que descansan en rastros pigmentarios persistentes en los objetos, sino de pruebas consistentes, como los aglomerados de pinturas que forman grumos, de colores que han sido encontrados en masa en recipientes, en múltiples lugares del sitio.

Dichos colores eran utilizados no sólo en los elementos arquitectónicos (muros, relieves, columnas, puertas, suelos, escaleras, estatuas), sino también en los tejidos y otras decoraciones. Ladrillos barnizados, revestimiento de suelos de cal coloreada con ocre rojo o suelos yesosos verde grisáceos, columnas pintadas y otras colgaduras engalanaban así de múltiples colores los interiores y exteriores de los palacios. Pocos rastros de color rojo han sido encontrados en la estatua de Darío conservada en el Museo nacional de Teherán.,

La gran paleta de los colores encontrada da una idea de la riqueza polícroma: negro (asfalto), rojo, (vidrio rojo opaco, bermellón, hematites de ocre rojo), verde, azul egipcio, blanco, amarillo (ocre o dorado). La utilización de pigmentos vegetales es evocada, pero no ha sido demostrada.

Puede, sin embargo, ser difícil reconstituir con precisión la verdadera paleta de colores presente en un lugar preciso, varios relieves o palacios restaurados utilizan piezas o fragmentos procedentes de varios lugares. El examen de las diferencias entre ciertos relieves y sus dibujos anteriores por Flandin, ha permitido, por ejemplo, poner en evidencia los errores de restauraciones de una esfinge. Persepolis era conocida como una de las ciudades mas ricas en pinura.

Complejo principal

Terraza

El complejo palatino de Persépolis descansa sobre una terraza de 450 m por 300, y 14 m de alto, que presenta cuatro niveles de 2 m. La entrada desemboca en el nivel reservado a las delegaciones. Los barrios de los nobles están en un nivel superior. Los barrios reservados al servicio y a la administración están situados en el nivel más bajo. Los barrios reales están en nivel más alto, visibles por todos. La piedra más utilizada para la construcción es la caliza gris. La organización de las construcciones sigue un plano rigurosamente ortogonal o hipodámico,.

El lado este de la terraza está formado por el Kuh-e Rahmat, en cuya pared rocosa están excavadas las sepulturas reales que dominan el sitio. Los otros tres lados están formados por un muro de contención cuya altura varía de 5 a 14 m. El muro está compuesto por enormes piedras talladas, ajustadas sin mortero y fijadas por medio de clavijas metálicas. La fachada oeste constituye la entrada del complejo y presenta el acceso principal a la terraza bajo la forma de una escalera monumental.

La nivelación del suelo rocoso está asegurado por el relleno de las depresiones con tierra y piedras. El aterrazamiento final está realizado por medio de pesadas piedras unidas entre ellas por clavijas metálicas. En el curso de esta primera fase preparatoria, la red de drenaje y de abducción de agua es puesta en marcha, a veces tallada en la misma roca. Los bloques han sido tallados y formateados con la ayuda de buriles y con herramientas mineras, permitiendo la fragmentación de las piedras en superficies planas. El levantamiento y posicionamiento de las piedras han sido asegurados por medio de maderos.

En la fachada sur, han sido encontradas inscripciones cuneiformes trilingües. El texto, redactado en elamita, es comparado con una inscripción del palacio de Susa

Estas inscripciones podrían corresponder al emplazamiento de la entrada inicial del complejo, antes de la construcción de la escalera monumental y la adición de la puerta de todas las naciones.

La configuración de la terraza sugiere que su concepción ha tomado en cuenta imperativos de defensa del sitio en caso de ataque. Un muro y las torres constituían el perímetro, reforzado en el este por un terraplén y por torres. La angularidad de los muros permite a los defensores cubrir un máximo de campo visual del exterior.

La terraza soporta un número impresionante de construcciones colosales, realizadas en caliza gris procedente de la montaña adyacente. Estas construcciones se distinguen por la gran utilización de columnatas y de pilares, de las que un buen número ha quedado en pie. Los espacios hipóstilos son constantes, cualquiera que sea su dimensión. Asocian las salas que cuentan con 99, 100, 32, o 16 columnas, seguidas de arreglos variables (20x5 para una sala del Tesoro, 10x10 para el Palacio de las cien columnas. Algunas de estas construcciones no han sido acabadas. Los materiales y restos utilizados por los obreros han sido encontrados también, no habiendo sido limpiados. Fragmentos de recipientes que sirvieron para almacenar pintura han sido sacados a la luz por casualidad en 2005 cerca de la Apadana. Confirman los indicios ya conocidos que atestiguan la utilización de pinturas para la decoración de los palacios.

Escalera principal (o escalera de Persépolis)

El acceso a la terraza se hace por la fachada occidental, mediante de una escalera monumental, simétrica y de dos tramos divergentes que luego convergen. Este acceso, añadido por Jerjes, reemplaza el acceso original del sur de la terraza. La escalera se convierte entonces en la única entrada importante. Unos accesos secundarios pudieron existir en el tramo este, cuya altura era menor debido a la inclinación del suelo. Está construida con bloques macizos de piedra cortada y unidos por clavijas. Cada tramo consta de 111 escalones, de 6,9 m de ancho, y de 31 cm de profundo, con una inclinación de 10 cm. El lado bajo permite el acceso a los jinetes y caballos. Algunas piedras permitieron la talla de cinco escalones. La escalera estaba cerrada en lo alto por puertas de madera cuyas charnelas pivotaban en alvéolos tallados en el suelo. Desembocaba en un pequeño patio que se abría sobre la puerta de todas las naciones.

Puerta de todas las naciones

La Puerta de todas las naciones, o Puerta de Jerjes, fue construida por Jerjes I, hijo de Darío. La supuesta fecha de su construcción es 475 a. C.

La entrada occidental, guardada por dos toros colosales que componen los montantes, mide 5,5 m de alto y es de inspiración asiria. Da sobre un vestíbulo central de 24,7 m². Bordean los muros bancos de mármol. El tejado era soportado por cuatro columnas de 18,3 m de alto, simbolizando palmeras, y cuyas cúspides esculpidas representaban hojas de palma estilizadas. En la entrada occidental se suman dos salidas: una hacia el sur, que se abre sobre el patio de la Apadana, y otra hacia el este, que se abre sobre la vía de las procesiones. Esta última es guardada por un par de estatuas colosales que representan hombres-toro alados, o lammasus. Estas figuras protectoras están también presentes en los capiteles de las columnas del Tripylon. Se observan restos de pies en la base de los montantes de la puerta inacabada. Cada entrada de la puerta de todas las naciones era cerrada por una puerta de madera de dos batientes, cuyas charnelas pivotaban en los alvéolos tallados en el suelo. Las puertas estaban adornadas con metales preciosos.

Una inscripción cuneiforme está grabada encima de los toros de la fachada occidental, en las tres lenguas principales del imperio (antiguo idioma persa, babilonio, y elamita):

Ahuramazda es un gran dios que creó esta tierra, que creó el cielo, que creó al hombre, que creó la felicidad del hombre, que hizo a Jerjes rey, rey de muchos, señor de muchos. «Yo soy Jerjes, el gran rey, rey de reyes, el rey de los pueblos con numerosos orígenes, el rey de esta gran tierra, el hijo del rey Darío, el aqueménida.» El rey Jerjes declara: «Gracias a Ahuramazda, yo he hecho este Pórtico de todos los pueblos; hay muchas cosas buenas que han sido hechas en Persia, que yo he hecho y que mi padre ha hecho. Todo lo que ha sido hecho más allá, que parece bueno, todo eso lo hemos hecho gracias a Ahuramazda. » El rey Jerjes declara: «Que Ahuramazda me protege, así como a mi reino, y lo que yo he hecho, y lo que mi padre ha hecho, que Ahuramazda lo proteja también.»

Esta inscripción permite pensar que la Puerta de todas las naciones fue llamada así por Jerjes en referencia a los múltiples pueblos y reinos que formaban el imperio aqueménida. Esta inscripción se halla también encima de los lammasus.

Vía de las procesiones y Puerta inacabada

Bordeando de oeste a este la parte norte de la terraza, la vía de las procesiones lleva de la puerta de todas las naciones a una construcción similar: la Puerta inacabada, también llamada el Palacio inacabado, llamada así porque no estaba acabada cuando la destrucción del sitio por Alejandro. Esta puerta se encuentra en al ángulo nordeste de la terraza, y tiene cuatro columnas. Desemboca en un patio que se abre sobre el Palacio de las 100 columnas. La rodeaba un doble muro por sus dos lados, protegiendo la Apadana y los palacios particulares de las miradas. Hoy sólo queda la parte baja de estos muros, pero algunos piensan que alcanzaban la altura de las estatuas de lammasus. Puede observarse, en una estancia en un lado de la vía, dos cabezas de grifos parcialmente restaurados que parecen no haber estado sobre las columnas, quizás destinados a una construcción ulterior.

Apadana (o Sala de audiencias de Darío)

La Apadana fue construida por Darío el Grande. La fecha del comienzo de su erección sería 515 a. C., según dos tablillas de oro y de plata encontradas en los cofres de piedra insertados en los cimientos. Darío había hecho grabar su nombre y el detalle de su imperio. La construcción duró mucho tiempo y sería sido acabada por Jerjes I. La Apadana es, con el Palacio de las 100 columnas, la más grande y más compleja de las construcciones monumentales de Persépolis. Se encuentra en el centro de la parte occidental de la terraza. Situada en un nivel alto, es accesible a partir de la terraza, por dos escaleras monumentales de doble rampas simétricas y paralelas, que flanquean el basamento de los lados norte y este.

Palacio

El palacio tiene un plano cuadrado de 60,5 m de lado. Consta de 72 columnas de las que 13 están aún en pie. Las columnas, de cerca de 20 m de alto, fueron erigidas probablemente por medio de rampas de tierra que permitían llevarlas luego de colocar las piedras a la altura querida. Las rampas debían ser elevadas a la vez que el avance de las columnas, después la tierra era evacuada. testimonian la influencia jonia: las columnas de la Apadana presentan el mismo diámetro y una altura similar a las del templo de Hera en Samos, además, presentan acanaladuras similares.


Los planos iniciales del palacio eran más simples: habiendo sido construidas después la escalera de Persépolis y la puerta de todas las naciones, llegó a ser necesario un acceso al palacio por el norte. Eso explica el añadido de una escalera en el lado norte del basamento. La parte central, una gran sala hipóstila de forma cuadrada, constaba de 36 columnas ordenadas en seis filas. Estaba rodeada al oeste, al norte y al este, por tres pórticos rectangulares con doce columnas cada uno, dispuestas en dos filas. La parte sur consistía en una serie de pequeñas salas, y se abría sobre el palacio de Darío, el Tachara. Las esquinas estaban ocupadas por cuatro torres,,.

El techo era sostenido por vigas que descansaban sobre prótomes de toros y de leones. Opuestos, los prótomes formaban un banco sobre el que había sido puesta una viga principal. Las dos cabezas formaban así una protrusión, lateralmente, de alrededor de un metro. Unos vigas transversales habían sido puestas directamente sobre las cabezas, estabilizadas por las orejas o los cuernos del animal esculpido. Estos elementos de animales fueron fijados con plomo. Las vigas transversales unían las columnas de las filas vecinas. Los restantes espacios estaban cubiertos por vigas secundarias. El conjunto fue calafateado y cubierto por una capa de mortero de barro seco. Las vigas eran de encina, de ébano, y de cedro del Líbano,. La utilización de tejados ligeros de cedro junto a las técnicas de las columnatas jonias, permitían la liberación de un espacio importante: la separación de las filas de columnas de la Apadana es de 8,9 m, para una relación entre diámetro de las columnas y distancia entre los fustes de sólo 1 por 3,6. En comparación, la de la sala hipóstila del templo de Karnak es de 1 por 1,2.

El conjunto estaba pintado ricamente como lo atestiguan los múltiples rastros de pigmentos encontrados sobre las bases de algunas columnas, los muros y los bajorrelieves de las escaleras. El interior de la garganta de un león esculpido todavía posee distinto restos de color rojo. Cubiertos de una capa de estuco del que se han encontrado fragmentos, los muros eran adornados con colgaduras bordadas de oro, enlosados de cerámicas, y decorados con pinturas que representan a leones, toros, flores y plantas. Las puertas de madera y las vigas llevaban placas de oro, incrustaciones de marfil y de metales preciosos. Los adornos de los capiteles de las columnas difieren según su posición: toros para las columnas del vestíbulo central y del pórtico norte, y otras figuras de animales para los pórticos este y oeste.,


Según el arqueólogo David Stronach, la configuración de un palacio como la Apadana responde a dos funciones principales. Sus dimensiones podrían permitir la recepción de 10.000 personas, lo que facilitaba la audiencia del rey. Por otra parte, su altura permitía al rey observar las ceremonias y desfiles que tenían lugar en la llanura. Las excavaciones realizadas en Susa, en un palacio realizado también por Darío I, han sacado a la luz una losa de la Apadana, situada en el eje del palacio frente al muro sur. Ambos palacios tienen parecidas concepciones. Es probable la existencia de un trono fijado al suelo de la Apadana. Además, dos pasos cercanos permitían al rey retirarse a los apartamentos y barrios reales adyacentes,

Cuando Alejandro Magno incendió Persépolis, el tejado de la Apadana se derrumbó hacia el este, protegiendo los relieves de esta parte del desgaste cerca de 2100 años. Ha sido hallada una cabeza maciza de león en un hoyo, cerca del muro que separa la Apadana del Palacio de las 100 columnas. Su función parece haber sido sostener una viga principal del tejado. Su presencia en un hoyo situado bajo el nivel del suelo no está explicada. Se halla una réplica del pórtico de la Apadana en el museo del sitio y da una idea de la magnificencia del palacio.

Escalera este


Cubierta por los restos del tejado incendiado de la Apadana, la escalera este está muy bien preservada. Se divide en tres entrepaños (norte, central, y sur) y en triángulos bajo los escalones. El entrepaño norte muestra la recepción de persas y medos. El entrepaño sur muestra la recepción de personajes que proceden de las naciones sometidas. La escalera consta de múltiples símbolos de fertilidad: flores de granada, filas separadas por flores de doce pétalos, o árboles y semillas que decoran los triángulos. Los árboles, pinos y palmetas, simbolizan los jardines del palacio. Los entrepaños tienen inscripciones que indican que Darío construyó el palacio, que Jerjes lo completó y pidió a Ahuramazda que protegiera al país de la carestía, la felonía, y los terremotos. Los personajes de los relieves ostentan un porte altivo. Los caracteres étnicos son reflejados meticulosamente, y los detalles están trabajados con fineza: pieles, barbas, pelo están representados en pequeños ricitos, trajes y animales están trabajados con minucia.
El examen de escenas inacabadas defiende una organización del trabajo, recurriendo a una especialización del obrero (rostros, peinados, aderezos)). Los artistas y obreros que participaron en la construcción no disponían de ninguna libertad de creación: debían seguir de modo riguroso las orientaciones proporcionadas por los consejeros del rey. La realización de las obras seguía un programa que no dejaba lugar a la improvisación.
Los frisos, inicialmente policromos, respondían a los imperativos del soberano: valoración del orden y del rigor. La estaticidad de las representaciones recuerdan a los ortostatos de los palacios asirios. La distribución por registros en filas definidas, y la rigidez de los asuntos evoca la influencia del estilo jónico severo.

Triángulos y entrepaño central. Los triángulos están ocupados por relieves que simbolizan el año nuevo: un león que devora un toro. El equinoccio de primavera mostraba un cielo donde la constelación del León estaba en el cenit, mientras que la de Tauro desaparecía en el horizonte sur. Noruz marca el comienzo de la actividad agrícola después del invierno. El significado del entrepaño central es religioso. Muestra a Ahuramazda guardado por dos grifos con cabezas humanas, que domina a cuatro guardias persas y medos. Los persas tienen en la mano izquierda un típico escudo redondo, y las azagayas en la mano derecha. Como en los otros relieves del sitio, los guardias persas están ataviados con un largo vestido drapeado, y llevan tocados acanalados. Los medos llevan abrigos cortos y pantalones, y están tocados con gorros redondos o plisados, y a veces con coleta. Entrepaño norte. El entrepaño norte está dividido en tres registros y muestra la recepción del año nuevo en forma de desfile. Del centro hacia la extremidad norte, el registro superior muestra a los Inmortales seguidos por una procesión real. Los Inmortales llevan un gorro, y están equipados de lanzas y de aljabas lastradas por pomos que descansan en sus pies. La procesión real se compone de un oficial medo que precede a los portadores de la silla real. La silla real es llevada por medio de correas enjaezadas al hombro, que sostienen dos bambús alojados a través de la silla. La silla estaba compuesta de un marco de madera esculpida, cuyos pies tenían forma de patas de animales. Un sirviente lleva el escabel utilizado por el rey, quien no debía tocar la tierra. Sus piernas estropeadas tienen rastros de una reparación. La procesión sigue con el responsable medo de las cuadras reales, a la cabeza de los caballos del rey, cada uno dirigido por un paje. Los caballos están finamente trabajados dejando ver el detalle de los bocados. El cortejo es cerrado por dos carros conducidos por un elamita. Los caballos de tiro son más pequeños y más finos que los precedentes, de otra raza. Tiran de dos carros cuyas ruedas tienen doce secciones (simbolizando los doce meses del año) y cuyos ejes están esculpidos. El primer carro difiere del otro: unos leones esculpidos sobre la caja parecen indicar que se trata de un tiro de caza o de guerra. Los entrepaños inferior y medio muestran a los inmortales seguidos por nobles persas (tocados almenados o con plumas) y medos (tocado redondeado con una pequeña cola) alternados. Algunos llevan equipajes, otros gérmenes vegetales y flores de granados. Las sutiles diferencias en sus trajes y alhajas sugieren funciones o status diferentes. Los nobles están representados discutiendo, y sonrientes. Su actitud es distendida y nada ceremoniosa. Se cogen de la mano de vez en cuando, se vuelven uno hacia el otro, o ponen la mano sobre el hombro del precedente en actitudes que simbolizan su unidad,. Los inmortales del entrepaño inferior son persas; armados de lanza, arcos y aljabas, cada uno está en un peldaño de la escalera, representando la ascensión. Los del entrepaño medio llevan gorro y están armados sólo con lanzas.


Entrepaño sur. Es un entrepaño notable porque representa la llegada de las delegaciones que proceden de veintitrés naciones sometidas, conducidas alternativamente por guías persas y medos. Cada delegación está separada por pinos, El guía lleva al delegado a la cabeza, de la mano. La calidad del acabado difiere para cada obra: todos los relieves no han sido pulidos, y su detalle es variable. Este desfile presenta cerca de 250 personajes, cuarenta animales, y carros. De una altura de 90 cm, los registros tienen una longitud total de 145 m,. Para Dutz, los símbolos de Persépolis están cargados de sentido, y su organización no es fruto del azar. La disposición de las representaciones podría corresponder a un orden protocolar, sin que pueda saberse si tal orden sigue una secuencia determinada por las filas horizontales o verticales (ver esquema). En todo caso, parecería claramente que los medos eran los primeros, y los etíopes los últimos. Además, ninguno sigue la lista secuencial de las satrapías dada por la inscripción del rey. La disposición de las delegaciones no parece seguir tampoco el orden de incorporación de los diferentes satrapías al imperio. En cambio, podría estar en función del tiempo de viaje que las separa de Persépolis. Este razonamiento se apoya en los textos de Heródoto: «de todas las naciones, los persas honran primero a las que tienen más cerca, en segundo lugar a las que están más distantes, y tienen menos estima a las más lejanos». Se sabe por las tablillas del Tesoro que las ofrendas llevadas por las delegaciones no corresponden a un impuesto. Corresponden a regalos destinados al rey o a un uso ceremonial. En ausencia de inscripción, la identificación de las delegaciones supone siempre un problema, pues se centra sobre todo en los trajes, y ofrendas. A pesar de la similitud con otras representaciones, subsisten numerosas incertidumbres. La presencia o la ausencia, el orden de citación o de presentación, incluso la denominación de cada pueblo del imperio varía mucho, tanto en las esculturas como en las inscripciones reales. Estas últimas no constituyen un inventario administrativo realizado para la posteridad, sino que corresponden más bien a la visión ideal del imperio cuyo rey desea quiere dejar huella.


Reconstrucción de las delegaciones según Dutz, Stierlin, y Briant:
  • 1 Medos: conducidos por un persa, esta delegación es la más importante. Los sujetos llevan trajes, pulseras o brazaletes, una espada, copas y un vaso. Se trata probablemente de otras tribus medas que las que sirve al imperio desde su fundación, lo que explicaría el estatuto de sometidos. Al principio del imperio, tales tribus permanecieron fieles a Astiages, habiendo reunido Ciro a las otras.
  • 2 Elamitas Elam es persa desde la fundación del imperio por Ciro el Grande. La delegación conducida por un medo ofrece una leo

Consejos y sugerencias

karbasiha
karbasiha 1 de march de 2017
0
آران وبیدگل با جاذبه های گردشگری کویر مرنجاب و دریاچه نمک خانه های قدیمی و تاریخی اکرمی بنی طبا آسیاب عصاری مسجد قاضی زیارت محمد هلال خانه کرباسی ها

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ورودی برای کویر بستگی به اتوبوس یا سواری متفاوت است200000 ریال برای سکونت در خانه باغ شاکر با غذا هر نفر زیر 750000 است تومان قیمت بقیه غذا و خوراکی و کرایه ها و.... قیمت ها ارزان است. قیمت شتر سواری موتور سواری و ... قیمت بطری آب و غذا مناسب است ولی بهتر است ازداخل شهر بخرید و مردم اینجا خیلی ساده و خونگرم هستند و ...غذاهای محلی خیلی لذیذ هستند . با راهنمای محلی گردشگری کویر و دشت مرنجاب (آران و بیدگل )باید به کویر بروید . رعایت فرهنگ مردم لازم است . (بدون حجاب بودن و رقص ممنوع است )
aran arony
aran arony 28 de february de 2017
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Farzad
Farzad 23 de abril de 2013
15
Persepolis was the ceremonial capital of the Achaemenid Empire. In the year 330 BCE Alexander the Great conquered the Persepolis and after looting its treasures, burned it to the ground.
Alireza
Alireza 7 de october de 2014
7
Artistically cut stones used to be joined together using lead clips to make them resistant to earthquakes. Metal clips must be replaced or more cracks in the stones would appear over time.
Alireza
Alireza 7 de october de 2014
6
It is speculated that in this wonderful carving the lion and the cow are symbols of spring and winter. The lion conquers over the cow as the first day of spring (Nowruz) emerges.
Alireza
Alireza 7 de october de 2014
5
Two giant sphinxes depicted with bull's body, eagle's wings, and bearded man's head are standing at the eastern doorway of the Gate of All Nations.
Karan Jami
Karan Jami 3 de may de 2014
4
A majestic presentation of Persian art and architecture, in one word Pride of the Persians
Anna Chernova
Anna Chernova 2 de abril de 2013
4
Avoid Nowruz' crowds. Awesome stuff. "Pay your taxes" bas-reliefs.
Alireza
Alireza 6 de october de 2014
1
Trained guides are available, but they only accompany a group of visitors if they are paid 35 thousand Tomans. The more the number of people in the group, the less every individual's share.
Mohammad HS
Mohammad HS 25 de august de 2014
1
You Should see here before Die ,,,
Faraz Culture
Faraz Culture 31 de december de 2013
1
Always a new and unforgettable experience
Hooman Shalchi
Hooman Shalchi 30 de abril de 2017
0
Words can not describe it! Fascinating-Amazing-Spectacular. DO NOT miss it if you are around.
Yosra Hml
Yosra Hml 28 de abril de 2017
0
amazing place for the people who love history,power and originality!
Armin Ar
Armin Ar 24 de june de 2013
6
افتخار ، لذت و غرور ایرانی بودن رو برات زنده می کنه هر وقت تو این بخش تاریخ قدم میزنی
Tannaz Nouri
Tannaz Nouri 10 de july de 2016
1
به جرات ميگم كه موزه لوور پاريس كنار گوشمون ولي قدر نميدونيم 😔
Vahid Vahabi
Vahid Vahabi 5 de june de 2015
1
باید برای گشتن و دیدن اینجا چند ساعت وقت گذاشت. پیشنهادم اینه که تنها باشین و توی یک روز خلوت. با آرامش و تمرکز فکر کنین و فکر کنین و فکر کنین...
Denis Vasilev
Denis Vasilev 10 de march de 2015
1
Развалины древней столицы персидской империи, когда все фигурки и статуи были цветные!
Katiiii Miss
Katiiii Miss 2 de november de 2014
1
حس عجيبى داره !!! هربار كه ميبينم اين حسو دارم ...
Mass
Mass 5 de september de 2014
1
There is no place for electric device charging , جايي واسه شارژ وصايل برقي نيست،
MOstafa Askarnezhad
MOstafa Askarnezhad 2 de august de 2014
1
میدونستین اون موقع شبکه فاضلاب داشته …
Sarah Mohamadian
Sarah Mohamadian 23 de may de 2014
1
به نظرم بليط ورودى مهمترين اثر ملى كشورمون خيلى ناچيزه! و مراقبت ازش نميشه... كاملن واضح بود :-(
Hassan Fallahian
Hassan Fallahian 22 de march de 2013
1
امروز 2 نفری اینجا عشق کردیم . آدم اینجا محو و غرق میشه تو عظمتش
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Ubicación
0.2km from Unnamed Road, Irán
29.9344°, 52.8903°
Cómo llegar
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Distancias
Casablanca5700 km
Sirâz50 km
Akbarābād-e Kavār78 km
Bushehr226 km
Yazd260 km
Sirjan275 km